El día que supe que iba a ser abuela, fue un día de sentimientos encontrados, a la enorme alegría que sentí por la llegada de mi nieto, a la enorme tristeza de saber que mi madre se me iba, y no conocería a su biznieto.
La aparición de ese hijo, de nuestros hijos, esa tardía y doble maternidad supone en mi opinión una inyección de juventud y optimismo, un nuevo reto nos espera, una razón para existir, pese a lo que otros opinen de que ya estás llegando a una etapa de la vida en decadencia.
L a primera llamada de la llegada de mi nieto se produjo a las 6 de la tarde. Salimos para el hospital pensando que su nacimiento seria inminente, pero no llego hasta el día siguiente, con la consiguientes horas de espera de toda la familia.
El día 15 de octubre de 2009 a las 12´10 horas nació Adrià. Su abuelo y yo, cuando lo vimos, no nos llevamos ninguna sorpresa, pues era,como no lo habíamos imaginado, con mucho pelo, moreno, y por supuesto precioso, como su padre cuando nació.
Ahora ha cumplido un mes y medio, cuando lo veo, me encanta tenerlo en mis brazos a mi nieto Adrià.