En los momentos felices de mi infancia, que estuvo llenísima de ellos,no era consciente de mi propia existencia, si no que el mundo era un lugar bueno,hermoso ,agradable y soleado.
Pero entre las idas y venidas de mi conciencia,entre las fantasías y las tensiones se iba asentando lentamente dentro de mi el sentimiento de ser yo misma.
En casa era la tercera de siete hermanos y aun vivía mi mama (en el pueblo no se pronunciaba el acento de mamá ?era demasiado ?finolis?para las pueblerinas, sigo) hacíamos que mi hermana mayor nos leyera cuentos. Solo teníamos un libro para todas las hermanas,de treinta cm. Por veintitrés tenia bonitas ilustraciones contenía varios cuentos .
PIEL DE ASNO, BLANCA NIEVES LA CENICIENTA etc.
Llenos de magia y ensueño. Algún día llegaría nuestra oportunidad de trasformarnos en princesas por arte de magia. Mi hermana Reme(así se llama, se sentaba y nosotras como mariposas revoloteando a su alrededor escuchándola con respeto, admiración e impaciencia esperando el final. Como no sabia leer me inventaba fácilmente lo que no entendía ,agudizaba mi ingenio ,aquel mundo repito era maravilloso. Hoy sigue siendo maravilloso aceptando la vida como es.
Hay que soñar aunque sea despierto.